Iglesia del Santo Sepulcro

Tras más de cincuenta años fue recientemente abierta al público la Cripta de la Iglesia del Santo Sepulcro. Esta es una de las iglesias más antiguas de Milán y contiene elementos históricos únicos.

La iglesia se fundó en el año 1.030 y se dedicó inicialmente a la Santísima Trinidad.

 

El 15 de julio de 1.100, en el momento culminante de las cruzadas, el Arzobispo de Milán Anselmo da Bovisio celebrando el aniversario de la participación de los lombardos en la 1ª Cruzada, y en vísperas de la 2ª Cruzada, cambió su nombre por el de Iglesia del Santo Sepulcro. La iglesia fue reconstruida a semejanza del templo del Santo Sepulcro en Jerusalén.

En este lugar en la época romana se encontraba, presumiblemente, el foro romano. El suelo de su cripta está cubierto de placas romanas.

Leonardo da Vinci asumió que en alla se encontraba el centro de la ciudad antigua, donde se cruzarían las dos principales calles romanas perpendicularmente: la Decumana y la Cardo Maximus en una “proporción aurea” tan querida por Leonardo mismo, quien la identificaba como símbolo de perfección.

 

En el Código Atlántico de Leonardo da Vinci, guardado en la Biblioteca Ambrosiana, en un mapa de “Mediolanum” (denominación romana de Milán) se encuentra señalado este cruce de calles justo donde ahora se encuentra en la Cripta.

Ubicado en la parte baja de la iglesia, hay un sarcófago del siglo IV que fue destinado a recoger reliquias de Tierra Santa traídas por los cruzados lombardos (como la tierra de Jerusalén o el cabello de María Magdalena).

La cripta fue el sitio preferido para la oración de Carlo Borromeo (el famoso contra-reformista de la Iglesia católica), cardenal de Milán a mediados del siglo XVI. Entonces la iglesia era utilizada como sede de la Orden de los Oblatos. Frente al sarcófago hay una estatua de Carlo Borromeo orando.

 

En la parte superior de la iglesia a la izquierda del altar, conservada hasta hoy en día y en estilo barroco, hay un grupo escultórico representando “La última cena".

En 1928, la iglesia fue adquirida por la Biblioteca Ambrosiana y dejó de existir como parroquia.

Un paseo por el antiguo pavimento romano que rodea a la antigua iglesia transmite una sensación única de ambiente histórico. Aconsejamos una visita a esta iglesia como parte de un tour por Milán.