Museo del café Lavazza

Este inusual museo y su complejo arquitectónico forman parte de la rápida evolución de Turín. El edificio es conocido como La Nuvola (que significa nube) y también alberga la nuevas oficinas de la empresa de café Lavazza y restaurantes.

Lavaza es una marca de café conocida mundialmente. La fábrica fue fundada en 1985 en Turín por Luigi Lavazza.

 

El café italiano es incomparable. Se produce de acuerdo a procesos muy estrictos.

 

Los italianos adoran su café sin el cual parecen no poder sobrevivir ni siquiera cuando salen al extranjero. El espresso al final de la comida es un rito de obligado cumplimiento.

 

Ellos mismos bromean respecto a las innumerables posibilidades de café: ristretto (justo unas gotas super-concentradas), espresso (solo y bastante concentrado), macchiato (el espresso con unas gotas de leche), marocchino (con cacao), americano (solo y un poco diluido), capuccino (café con leche, que solo los extranjeros toman después de comer...), con hielo, con Nutella, con o sin espuma, en vaso grande o pequeño…

 

Esta pasión por el café es lo que hace del Museo Lavazza un destino muy especial.

 

La combinación de la pasión por el café junto a la creatividad arquitectónica italiana se unen en este museo con un sorprendente contenido. Sus instalaciones temáticas, elementos interactivos y ambientación lo hacen único en el mundo.

 

En el Museo Lavazza de Turín no solo nos podemos familiarizar con la historia de la marca, sino que también podemos descubrir muchos aspectos interesantes e inesperados sobre el proceso de producción y preparación del café (desde la semilla hasta la taza) así como su evolución a lo largo del tiempo y de las diferentes culturas.

 

Aquí se descubren las diferentes etapas de su procesamiento y tostado, y se nos muestran modernos procesos de transformación y producción industrial totalmente automatizados.

 

También, de una forma interactiva podemos familiarizarnos con exóticas bebidas a base de café.

 

La sala relacionada con el ambiente cósmico te transporta a un ambiente totalmente inusual.

 

Entretenida, y al mismo tiempo impactante, es la exposición relacionada con la publicidad del café. En ella junto a curiosos personajes y elementos históricos encontramos incluso trajes hechos con materiales relacionados con el café.

 

Al final del recorrido del museo se pueden degustar varios tipos de café. También hay propuestas para los niños.

 

Otro aspecto inusual del complejo arquitectónico en que se encuentra el museo es que está ubicado directamente sobre las ruinas arqueológicas de la antigua iglesia de San Segundo, un legionario romano que se convirtió a la fe cristiana y se negó a combatir a los cristianos.

 

Las ruinas contienen incluso tumbas romanas. Estos restos, que han sido restaurados con mucha atención y están expuestos bajo una iluminación que los realza, pueden ser vistos directamente desde la calle, sin entrar al edificio.

Esta museo es uno de los muchos sitios sorprendentes que se pueden descubrir en una excursión por Turín.